¡Hola, hola!
Hoy te cuento cómo fue mi 5ª sesión de autocoaching, la cual tuvo lugar el 16 de mayo de 2025, un día en el que decidí reflexionar sobre cómo la música puede influir en nuestras emociones.
Era la semana de Eurovisión, justo el día antes de la final. Empecé escribiendo sobre cómo vi la primera semifinal porque quería ver la actuación de Polonia. Descubrí a Justyna a finales del 2023, viendo la edición de 1995. Y es todo muy gracioso, porque no me gustó nada «Sama» la primera vez que la escuché… y, cuando por fin empecé a adorarla… ¡eligieron a Justyna otra vez para representar a Polonia, 30 años después! Yo también cumplo 30 este año. ¡Es muy fuerte!
POR SUPUESTO, Polonia pasó a la final, y eso era todo lo que necesitaba saber… en ese momento.
Al día siguiente, me topé con un vídeo de Lucía Etxebarría hablando sobre esa semifinal. Decía que no se le iban de la cabeza dos canciones: Estonia y San Marino. Cuando las cantó un poquito, decidí buscarlas en YouTube. Os lo juro, me reí muchísimo con Espresso Macchiato. Pero luego puse Tutta L’Italia, de Gabry Ponte… Y aunque pueda parecer una canción “sencilla” o “básica”, sentí una alegría muy intensa viéndolos actuar. De verdad quería que fuera el mejor resultado de San Marino en la historia de Eurovisión… ok jajaja. Pero lo importante no era el puesto: era la energía que transmitía. Sentí como si no solo yo, sino también mi alma, estuviera escuchando la canción. Literalmente, occhi tristi ma felici.

Para mí, esto demuestra que el puesto de una canción no define su valor. Esta está en las emociones que despierta en la gente.
Y por si no lo sabías, Gabry fue miembro de Eiffel 65, ese grupo italiano de los 90 que a todos nos encanta tanto. No solo me ha hecho bailar con Tutta L’Italia, sino también con sus temas eurodance clásicos. Siempre he tenido debilidad por el eurodance de los 90 y 2000: esos beats, esas letras desenfadadas, esa energía pura. Hay algo mágico en cómo este género te puede el ánimo y hacerte bailar sin importar el momento que estés viviendo.
Canciones como Blue (Da Ba Dee), Everytime We Touch o L’Amour Toujours han sido banda sonora de mi infancia, adolescencia y adultez (OMG… ¿cuántos años dije que tengo???). Sin saberlo, ya me estaban marcando el tipo de música que se quedaría conmigo para siempre: divertidísima, igual un poco cursi, pero inolvidable.
¿Y qué me decís de esta otra? ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿??????????
Y por supuesto, tengo que mencionar a una de mis artistas favoritas: Kate Ryan. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché Désenchantée —fue como una inyección instantánea de adrenalina. El ritmo, el idioma, las vibes… me atrapó por completo. A día de hoy, cuando suenan temas como Ella Elle L’a o Je T’Adore (¡su canción de Eurovisión!), no puedo evitar sentir esa alegría pura. Pero creo que mi favorita siempre será Libertine. No podía dejar de escucharla el año pasado, justo cuando decidí dar un giro radical a mi vida y descubrí el coaching. La sensación es indescriptible

(Y aquí va otra vez nuestra foto juntas jijijiji).
Así que, cuando escucho algo como Tutta L’Italia, es como si me reencontrara con esa versión alegre y desenfadada de mí misma. No es solo nostalgia: es un recordatorio de que la vida no siempre tiene que ser tan seria, y de que la música puede ser una de las formas más simples y poderosas de reconectar con nuestra chispa interior.
Quizás por eso siempre he creído que tu playlist dice más de ti que tu currículum.
La música puede ser como el coaching: te conecta con emociones profundas, a veces invisibles. Es como un espejo para el alma, a través de un ritmo, una letra, una melodía.
Ya sea con eurodance, baladas o las entradas más extravagantes de Eurovisión, la música puede ayudarnos a volver a ser nosotros mismos. Y, al igual que el coaching, nos ofrece la oportunidad de sentarnos un momento y decidir cómo queremos avanzar.
¿Tú también eres fan del eurodance? ¿Qué significa la música para ti?
¡Espero de corazón que hayas disfrutado de esta publicación!
Aún tengo que escribir las sesiones que me faltan, pero pronto vienen 😉
¡Gracias por leerme y nos vemos muy pronto!
Un abrazo fuerte,
Inna 💛
PD: Justyna merecía un mejor resultado en Eurovisión, y lo sabéis. 😒
Deja un comentario