Puede que el título os suene raro, pero allá vamos. Hoy quería llevar a cabo una reflexión que considero muy necesaria: me parece que la gente en general infravalora -y evita- la palabra fracaso. Normalmente, se atribuye a algo muy negativo: a que la meta de uno no se cumple y que, aun encima, ya no hay vuelta atrás. Es como si todo se terminase. A mí siempre me había parecido una palabra tabú, hasta que me di cuenta de que no hay que tenerle miedo. Al fin y al cabo, como es de sabiduría popular, de los errores se aprende. Sería un fracaso solamente si se dejase de intentar; ahí es como si, efectivamente, se hubiese terminado todo.
Os quiero contar mi propio caso, ya que he aprendido muchísimo de mis intentos fallidos por continuar en el profesorado: como ya os he contado unas 100 veces, estuve opositando desde el año 2021 hasta el 2024 para entrar en Educación Secundaria, sin resultados más que el sentir que me estaba forzando a mí misma a algo que realmente no quería hacer. En cambio, me encanta vender, escribir… ¡Incluso fui a hacer una entrevista a una academia el otro día! Tengo que estar agradecida de que de ahí no salió nada; la verdad es que me ha valido para darme cuenta de que ya es hora de abandonar por completo el camino de la docencia y de dedicarme, además de al coaching, a otras actividades que sí me gustan. Y voy a por ello, como diría J-Pelirrojo.

Mirad qué linda foto os enseño de la época en la que empecé a opositar. Esa sonrisa 🙂… expresa miedo, expresa terror, no expresa felicidad.
El sábado por la noche fuimos al concierto de Bonnie Tyler en Coruña y, después, nos metimos a tomar algo. Fue una conversación muy guay y, en ella, nos preguntamos entre nosotras a qué le teníamos miedo. Yo lo pensé por un momento y respondí que le temía al fracaso, pero no porque las cosas salieran mal, sino porque no se hiciese nada para que sucedieran. Y, aun así, todos hemos pasado por épocas en las que no hicimos nada por nosotros mismos, viviendo en modo víctima o avestruz. Eso es lo que nos hace crecer, compararnos con cómo éramos antes y agradecer el cambio que hemos realizado. Sí, también es necesario experimentar ese fracaso real, en el que hemos decidido no tomar acción, para sentir la necesidad de comprometernos totalmente con las metas establecidas. Ahora, por ejemplo, lo que tengo que dejar de hacer es tanto multitasking para ir tarea por tarea y no volverme completamente loca. 🤣🤣🤣 ¡Siempre hay algo que mejorar!
En la sección Sobre mí de esta web, en la cual me presento un poco y resumo mi historia, menciono también a Mike Wazowski en la peli Monsters University. Por si queda alguien sin verla: aviso de que os la voy a spoilear un poquito, ¡no me peguéis!; simplemente quiero comentar algo acerca de su evolución que me dejó pensando y me recordó a mi propia historia. En la peli, Mike estaba decidido a convertirse en el mejor asustador de todos y, pese a ser pequeño, adorable y no dar ni pizca de miedo, él seguía creyendo en él mismo. Efectivamente, la gente se seguía riendo de él, pero jamás iba a rendirse.
¿Qué le sucedió a Mike durante esta historia? Que llegó un momento en el que se vio guiando a otras personas para que estas cumpliesen sus metas; literalmente, se convirtió en un coach de monstruos. Él, con otro objetivo en mente, se acabó dando cuenta de que, aunque no estuviese hecho para lo que quería conseguir al principio, sí que era realmente bueno haciendo que otros se sintiesen inspirados para no rendirse jamás. Mike encontró su verdadera vocación intentado alcanzar una meta totalmente distinta. Al final, la vida lo colocó en el lugar donde quería, pero de forma diferente a la esperada.

Yo misma acabo de grabar un vídeo en el que comento que, si yo hubiese conseguido la plaza de oposiciones como estuve tratando de hacer durante años, jamás me habría dado la oportunidad de empezar esto del coaching.
Entonces, ¿creéis que lo de Mike Wazowski o lo mío son dos ejemplos de fracasos? Porque, probablemente, es lo mejor que nos pudo pasar.
Esta peli la recordé gracias a Farid Dieck, al haberme visto hace poco un vídeo suyo analizando esta misma evolución de Mike durante la peli. Os lo dejo para que lo veáis pulsando AQUÍ. Farid lo explica más detalladamente y mucho mejor que yo.
MI conclusión es simplemente volver al inicio del artículo: ya es hora de perder el miedo a la palabra fracaso. El fallar y el cometer errores inevitablemente ocurre, y nos lleva más cerca de donde realmente queremos estar… o a otro destino puede que incluso mejor. Está en nuestra mano interpretar el fracaso como algo momentáneo o permanente.
Os animo a hacer aquello que deseáis sin miedo a cagarla 💛💛💛
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